línea de la pobreza y la pobreza multidimensional
Maestría en Política Pública.
Política Social.
Pérez Nájera, José Alejandro.
El objetivo del presente ensayo
es exponer los defectos y virtudes de la línea de la pobreza y la pobreza
multidimensional. La metodología, las dimensiones y las características
específicas se pueden revisar detalladamente en los documentos, de ese supuesto
me baso para mencionar únicamente los puntos que me parecen importantes.
Inicialmente parece académicamente
adecuado, revisar la definición de pobreza que aparece en el Manual del Banco
Mundial, según el cual, la pobreza es “es la pronunciada privación del
bienestar” o, en otras palabras, el no tener suficientes ingresos para comprar
los satisfactores mínimos indispensables. Mientras que en la metodología de la
CONEVAL la define de la siguiente manera, “Una persona es pobre si es carente
tanto en el espacio del bienestar como en el espacio de los derechos”.
Enfocándose en condiciones mínimas indispensables del ser humano.
Ahora bien, en la metodología
multidimensional existe una tercera definición, “Una persona se encuentra en
situación de pobreza multidimensional cuando no tiene garantizado el ejercicio
de al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, y si sus ingresos
son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para
satisfacer sus necesidades.”
Cabe destacar que anteriormente
en nuestro país solo se utilizaba la “línea de la pobreza”, como indicador de
pobreza y quien tuviera ingresos por debajo de esa línea o ingresos se
consideraría como “pobre”. La deficiencia más evidente de este parámetro es la
falta de medición de otras cuestiones relacionadas con la pobreza, como la
educación, alimentación o condiciones socioeconómicas de los pobres. Es cierto que
si este indicador se actualiza conforme a la inflación nos permitiría
contabilizar a las personas que se encuentran en esta circunstancia, queda el
entorno de los pobres y oportunidades sin aclarar.
El segundo aspecto que no
contempla es la medición de cómo las políticas públicas pueden modificar las
condiciones de las personas pobres. Y
mucho menos realizar un comparativo con los demás países de la región,
ya que cada país tiene su propio indicador o línea de bienestar.
A partir de 2004, nuestro
gobierno decidió crear una ley y una serie de indicadores que nos permitieran
medir la pobreza y el desarrollo social de los individuos, a partir de 2009, el
Gobierno mexicano empleo la nueva metodología para medir la pobreza a través de
indicadores multidimensionales, los cuales consideran ocho aspectos primordiales,
considerados “derechos sociales”. De esta manera se pretende contemplar mas
aspectos en la medición de la pobreza y sobre todo poder consultar los datos por
país, estado, municipio, indicador, etcétera; con la objetivo de poder revisar
periódicamente el resultado de las políticas públicas. Así mismo, se ajusta a
la información que nos proporciona el INEGI en sus censos (mismos que se
actualizan periódicamente; cada 2 años de manera estatal y cada 5 de manera
municipal).
De manera enunciativa menciono
cuáles son los indicadores considerados: ingreso corriente per cápita, rezago
educativo, acceso a servicios de salud, acceso a seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, acceso a
servicios básicos en la vivienda, acceso a la alimentación y grado de cohesión
social. Los documentos detallan las características de cada rubro.
Es evidente el avance en la
medición de la pobreza agregando “Dimensiones”, como indicadores adicionales al
cómputo de niveles mínimos de bienestar, es sin duda un avance técnico,
cualitativo y cuantitativo, que permite ir midiendo la aplicación de políticas públicas
y sus resultados o mejoras en los niveles de vida, oportunidades y la
disminución o aumento de la pobreza de nuestra población. Los métodos
tradicionales basados en el consumo o ingreso, así como en el mínimo ingreso
para adquirir una canasta de alimentación o subjetivos como la misma condición
individual, no permiten analizar todas las carencias que sufren los pobres,
sobre todo la falta de acceso a condiciones mínimas de bienestar como la
educación, la vivienda, la seguridad social y mucho menos la posibilidad de
acceso a indicadores que ni la medición multidimensional considera como la
justicia, capacitación laboral, participación en las decisiones del Gobierno,
acceso a la banca o crédito, etc.
En el manual del Banco de
Mundial, se mencionan otros métodos, como la medición de la pobreza a través de
población que vive con un dólar (USD 1.25) al día es “adecuada” con fines
comparativos (ya que analizándolo ¿Quien puede alimentarse con $16.00 al día?),
y considero que cuando medimos la pobreza a través del porcentaje que vive con
menos de un tercio del promedio de consumo en el país, es un indicador de desigualdad, mas no de pobreza. A diferencia
de mediciones multidimensionales que abarcan un espectro más amplio de
indicadores, con lo cual realmente podemos medir el desarrollo socioeconómico
de los habitantes de nuestro país.
El método de un solo indicador de
ingreso tiene una problemática adicional, la cual consiste en la falta de
precisión, es decir, si una familia tiene un ingreso “suficiente” para no
considerarlo pobre, pero sus hijos (especialmente hijas), no van a la escuela,
ni su vivienda es digna, ni tiene acceso a la salud, etc., debido al ingreso no
se consideraría “pobre”.
Cada uno de los indicadores
multidimensionales es muy importante y aparece perfectamente detallado, medible
y comparable con mediciones futuras. Aparentemente, los expertos desarrollaron
un esquema adecuado para la medición de la pobreza y condiciones en las cuales
se incremente o disminuye la vulnerabilidad de la población a ser pobre.
Desgraciadamente (tristemente), con
este indicador multidimensional, hemos visto cómo en nuestra nación se han
incrementado los niveles de pobreza de 48.8 (2008) millones a 52.00 millones en
2010, pero lo increíblemente alarmante es que existen 84.3 millones de
habitantes con al menos una carencia social (probablemente el acceso a la
seguridad social).
En conclusión, la medición
multidimensional es más adecuada y precisa para la medición de la pobreza y su
entorno, causantes o consecuencias, y el análisis de las políticas públicas
destinadas a la disminución de la pobreza. Mientras que las mediciones
unidimensionales solo nos dan una fotografía instantánea de un grupo de
personas consideradas pobres.
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